martes, 15 de octubre de 2013

"SUCESOS" NUEVO LIBRO DE ANDRÉS BERLANGA

“… Y para José, buen conocedor de la condición humana, con vieja (¡ay!) gratitud. Un abrazo. Andrés. Oct 2013”.

            Mi trato con Andrés Berlanga ha sido más epistolar que personal o directo. Admiro su exquisita aportación a la Literatura desde hace un montón de años -treinta o más- en que alguien me regaló uno ejemplar de “La Gaznápira”, la novela del Alto Señorío Molinés en donde él nació, y que ha inmortalizado con su ingenio en un irresistible ataque de amor a su tierra, difícil de ser correspondido como él merece. Después adquirí a mi vez un ejemplar de Clásicos Austral para obsequiar a un familiar, amante de la literatura costumbrista, que relee y conserva entre sus libros con mayor estima.
    
       Andrés Berlanga, después de un largo periodo de años sin publicar, acaba de sacar a la luz un libro de relatos, “Sucesos”, que acabo de recibir por correo ordinario. Termino de leer uno de los 52 relatos breves que contiene el libro, el primero por donde lo abrí después de leer su amable dedicatoria. El uso del lenguaje por Andrés Berlanga es magistral, sencillamente admirable, donde no faltan las expresiones populares empleadas cuándo y en el lugar justo en donde deben estar. La ironía es otro de los ingredientes que el autor maneja con soltura y en sus justos términos. La temática está tomada de la calle, del vivir diario, siendo protagonista el hombre de hoy en su más estricta diversidad. La brevedad de los relatos (dos páginas del libro cada uno, por término medio) son pequeños sorbos de mensaje humano que conviene racionar y saborear.
            Del nuevo libro del autor de Labros, del maestro y del amigo, transcribo como muestra de su buen hacer, el primer párrafo del “suceso” que termino de leer: “Vida post-mortem” se titula:

            «Al fallecer hace tres años, el empresario maderero don Crisanto Filgueira dejaba una viuda algo desconsolada, dos hijas no más, una buena reputación y una herencia muy aparente. A día de hoy todo eso ha ido trastocándose ¡y de qué manera!»
    
       En fin, continuar con el relato sería faltar a la ley, como bien sabemos. Lo dejo ahí; pero  no sin antes hacer pública mi satisfacción por incorporar a mi biblioteca uno de los libros que bien vale la pena leer y conservar, que, dicho sea de paso, no todos los que se publican cumplen esa condición.        

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